¿Qué es y para qué sirve la Estimulación Temprana?

Se le denomina estimulación porque su finalidad es desarrollar al máximo las capacidades psíquicas, motrices, emocionales y sociales de los menores; y temprana porque se pretende aprovechar la capacidad de adaptación y la facilidad para el aprendizaje que caracterizan al cerebro de los bebés/niños de entre 0 y 6 años.

Su importancia radica en que en esta franja de edad se desarrollan y maduran habilidades cognitivas, emocionales y físicas que resultan fundamentales para el correcto desarrollo social del menor como son: el lenguaje, la memoria, la percepción, el sentido espacial, la motricidad y el razonamiento… Podría decirse que a estas edades el Sistema Nervioso Central es como una esponja cuyo ritmo de desarrollo es muy rápido.

En esta etapa (especialmente entre los 0 y 4 años), se forman las principales conexiones neuronales, lo que convierte al cerebro en un mecanismo cognitivo moldeable que acomodará los nuevos aprendizajes con mucha mayor facilidad que cuando,los circuitos encargados del aprendizaje ya se han consolidado, modificándose con mayor lentitud a medida que se avanza en edad.

Hoy en día existen Programas de Estimulación Temprana que son empleados por profesionales tanto en niños/as con discapacidad como en menores con un cociente intelectual medio o alto.

Los expertos afirman que la estimulación temprana conlleva cambios que se ven favorecidos por la intensa plasticidad neuronal ocurrida durante estas edades y que su correcto aprovechamiento supone convertirse en un adulto con cualidades cognitivas que benefician la calidad de vida, como dijo Albert Schweitzer: “aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”

Al comienzo, lo primero que se busca reforzar es el vínculo emocional del bebé, siempre respetando su espacio. Posteriormente se trabajan áreas como:

  • Motricidad gruesa y fina: su objetivo es que el niño(a) logre el control de sus músculos para que pueda coordinar sus movimientos libremente.
  • Lenguaje: ayuda en la comprensión de su lenguaje para poder expresarse a través de él.
  • Cognición: trabaja el intelecto del bebé.
  • Personal y emocional: trabaja la independencia del niño en actividades cotidianas como alimentarse y vestirse.
  • Social: le facilita al niño los elementos necesarios para desarrollarse en su entorno.

Recomendaciones para tus Rutinas de Estimulación Temprana

  • Si el niño(a) o el bebé no quiere hacer estos ejercicios estimulantes, entonces no debe obligarse; debido a que tiene que ser algo divertido para ellos.
  • Estas actividades son muy importantes para los niños con alguna discapacidad que les dificulten su desarrollo físico y mental, aunque también son útiles para los niños sanos. Las actividades son de acuerdo a la edad del niño; de no ser así, se corre el riesgo de que el niño no logre la destreza, y si la logra sería de un modo inadecuado.
  • Es muy importante que los ejercicios de atención temprana que les presentaremos sean adaptados según las necesidades su niño(a) o bebé. En todo momento, evalúe si una actividad permite el avance, o por el contrario retrasa el desarrollo de su niño(a) o bebé; y modifíquelas considerando siempre las destrezas y necesidades de éste.
  • Los padres juegan un papel muy importante en el proceso, lo que más necesitan los niños es el afecto y la parte motivacional aunque el niño no haya logrado el aprendizaje. En consecuencia, motívelo a continuar felicitándolo cuando observe que ha realizado un gran esfuerzo o haya conseguido el objetivo del ejercicio o actividad.
  • Debe existir un equilibro en cuanto a la dificultad de los ejercicios de atención temprana. Éstos deben resultar interesantes para los niños o bebés, por lo que no pueden ser excesivamente fáciles.
  • Recuerde, un niño se desarrolla en diversas áreas al mismo tiempo. Por ejemplo, un ejercicio que permita su estimulación sensorial puede ayudarle a desarrollar una mayor confianza en sí mismo.

Los programas de estimulación temprana ayudan a los padres a llevar las técnicas al hogar. Será entonces, un desarrollo tanto para el niño o bebé, como para los padres; debido a que tendrán más confianza en las decisiones que tomen, lo que permitirá fortalecer el vínculo familiar.

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